Sociedad del riesgo segun Giddens

Vivimos en sociedades complejas en las que las cadenas de decisiones, interacciones, causas y efectos son tan numerosas que siempre habrá consecuencias imprevistas de nuestros actos. Los graves accidentes tecnológicos como los de Chernobyl o la explosión del Challenger están ahí para recordárnoslo. El mayor problema de nuestras sociedades consiste en aprender a manejar los riesgos, más que querer dominarlo todo.

La enfermedad de las vacas locas, por tomar un caso, ha puesto a los gobiernos frente a un dilema. Si el gobierno anuncia prematuramente que la enfermedad de las vacas locas es un riesgo mayor y que hay que tomar medidas draconianas, existe el riesgo de trastornar sin razón a la gente y de poner en peligro un sector económico. Entonces se le reprochará haber tomado medidas desproporcionadas en relación con la realidad; pero esa exageración de los riesgos habrá permitido vencer cualquier epidemia. Si, por el contrario, el gobierno hace un anuncio más tardío y estimaciones razonables y prudentes sobre la evolución de la enfermedad, corre un riesgo inverso, que los productores y consumidores no toman en serio: la enfermedad misma. De este modo, se corre el riesgo de que la enfermedad se propague con mayor rapidez… Así pues, el anuncio no es neutro. En un clima de información abierta, tal situación es difícilmente evitable.

El mismo problema tiene lugar en cuanto a las previsiones sobre los riesgos de difusión del sida. Pienso que vivimos en un mundo de “reflexividad” creciente en el que esa clase de problemas ocurre todo el tiempo. Los sondeos sobre el comportamiento de los electores contribuyen a cambiar las estrategias de voto. Los índices económicos sobre las tasas de crecimiento y desempleo —al incitar o no a los productores a invertir y a los consumidores a consumir— actúan sobre el crecimiento mismo y el desempleo. La información que se difunde en la sociedad sobre los comportamientos sexuales contribuye a modificar a su vez las conductas sexuales…
Uno de los problemas que me interesa mucho es el del miedo a los riesgos. Vivimos en un mundo donde surgen nuevos riesgos para los que no hay experiencia histórica.
Existen los riesgos ambientales, por ejemplo, el del aumento de temperatura de la tierra. Hay decisiones que tomar. ¿Qué hay que decirle al ciudadano? Todo lo que se diga tiene consecuencias sobre los mismos riesgos. Causar temor a la población es problemático; en determinadas circunstancias causar miedo es necesario, pero si se es alarmista ante cada amenaza, la ciudadanía va a perder poco a poco su capacidad de respuesta. Éste es uno de los nuevos dilemas de las políticas públicas.

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