Last 60 Spanish political history in one paragraph

Spain has been ruled by a military dictator, restored a monarchy, restored democracy, experienced a military coup, had a terrorist separatist organisation kill innocent civilians, joined the EU, joined the euro, just escaped a near financial collapse, and had a king abdicate.

Source http://www.independent.co.uk/voices/catalan-crisis-spain-collapse-independence-referendum-police-violence-voters-civilians-protests-a7978131.html

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[Spanish politics] Mi participación en el debate sobre las últimas elecciones gallegas

Health and happiness: cross-sectional household surveys in Finland, Poland and Spain

Abstract

Objective

To explore the associations between health and how people evaluate and experience their lives.

Methods

We analysed data from nationally-representative household surveys originally conducted in 2011–2012 in Finland, Poland and Spain. These surveys provided information on 10 800 adults, for whom experienced well-being was measured using the Day Reconstruction Method and evaluative well-being was measured with the Cantril Self-Anchoring Striving Scale. Health status was assessed by questions in eight domains including mobility and self-care. We used multiple linear regression, structural equation models and multiple indicators/multiple causes models to explore factors associated with experienced and evaluative well-being.

Findings

The multiple indicator/multiple causes model conducted over the pooled sample showed that respondents with younger age (effect size, β = 0.19), with higher levels of education (β = −0.12), a history of depression (β = −0.17), poor health status (β = 0.29) or poor cognitive functioning (β = 0.09) reported worse experienced well-being. Additional factors associated with worse evaluative well-being were male sex (β = −0.03), not living with a partner (β = 0.07), and lower occupational (β = −0.07) or income levels (β = 0.08). Health status was the factor most strongly correlated with both experienced and evaluative well-being, even after controlling for a history of depression, age, income and other sociodemographic variables.

Conclusion

Health status is an important correlate of well-being. Therefore, strategies to improve population health would also improve people’s well-being.

Miret, M., Caballero, F. F., Chatterji, S., Olaya, B., Tobiasz-Adamczyk, B., Koskinen, S., … & Ayuso-Mateos, J. L. (2014). Health and happiness: cross-sectional household surveys in Finland, Poland and Spain. Bulletin of the World Health Organization, 92(10), 716-725.

Discusión sobre sistemas urbanos policéntricos. El caso de Galicia.

Galicia es una Comunidad Autónoma (CC.AA) situada en el noroeste del Estado Español. Con cerca de tres millones de habitantes, cuenta con un sistema policéntrico de ciudades en contraposición al modelo céntrico existente en otras Comunidades Autónomas como Cataluña, Madrid o Valencia donde una sola ciudad se erige como centro el sistema urbano. En concreto, existen en Galicia siete ciudades como son A Coruña, Lugo, Ourense, Pontevedra (estas cuatro a su vez capitales de provincia) y Vigo, Ferrol y Santiago de Compostela (Esta última capital de la CC.AA). De entre todas ellas, Vigo y A Coruña son las de mayor importancia en términos de población con más de 250 mil habitantes. Cada una de ellas ejerce, a su vez, de centro de un sistema subregional situado al norte y sur de la CC.AA.

En este contexto, me gustaría hacer una descripción del modelo territorial y sus posibles modificaciones. Tarea para la cuál tomaré como referencia el trabajo de Andrés Precedo, geógrafo y académico que posiblemente más ha influído en la concepcion del modelo territorial de Galicia en, por ejemplo, el diseño de su comarcalización. En concreto, tomaré como referencia uno de los artículos que el propio Precedo publica el 20 de abril de 2015 en un conocido período regional bajo el título de Una gran ciudad para la Galicia del siglo XXI” y en el que de forma sintética expone buena parte de los principios sobre los que se asienta su perspectiva del territorio.

En este artículo, el catedrático de la Universidad de Santiago de Compostela habla de que “Galicia necesita consolidar un polo económico de competitividad suficientemente fuerte y dimensionado para competir con otros polos metropolitanos que se están planificando en otros países europeos”, apoyando así lo sostenido por informes recientes elaborados por Think Tank Metropolitano de Galicia. Precedo, sin embargo, llama la atención sobre la “difícil viabilidad más allá de una idea” de algunos de los modelos que están actualmente sobre la mesa y que contemplan la creación de una gran ciudad única que aglutine la totalidad de ciudades de la CC.AA, como es el proyecto de “El Corredor Metropolitano del Eje Atlántico”. Su implantación territorial y su sentido identitario sería, afirma, “excesivamente complejo y difuso”. Por el contrario, Precedo habla de la posibilidad de retomar la idea de regiones urbanas incluidas en las directrices de ordenación del territorio de Galicia y que ya antes habían sido objeto de numerosos estudios. Dicho modelo se centraría, en primer lugar, en la constitución de la “Ciudad Ártabra”, es decir, el espacio que cubre las dos ciudades más al norte, A Coruña y Ferrol; como forma de crear “esa gran ciudad a la que el galleguismo histórico siempre aspiró y en el cuál muchos de nosotros hace tiempo creemos”. En otras palabras, la apuesta del geógrafo gallego estaría encaminada hacia un modelo centrípeto donde un área urbana más o menos compacta ejercería de centro del conjunto de la Comunidad Autónoma, configurándose así como “una plataforma económica y un entorno natural muy valioso susceptibles de sostener esa gran ciudad que nuestra región necesita”.

Los motivos que le llevan a defender este modelo son, por un lado, los [1] “fuertes vínculos funcionales de las comarcas que componen en eje A Coruña-Ferrol, es decir, Bergantiños (Carballo), A Coruña, Betanzos, Eume (As Pontes) y Ferrolterra”. Por otro lado, porque dicha área [2] “aporta casi la mitad del VAB de Galicia (47,9 %), y el 38 % del empleo, con una [3] población que supera los 700.000 habitantes, [4] y concentra importantes sedes corporativas (Inditex, Zara, Pull &Bear, Estrella Galicia, Abanca, La Voz de Galicia, R Comunicaciones, Navantia, etcétera), la principal concentración de empresas TIC y el mayor polo de producción energética de España (Repsol, Reganosa, Gas Natural-Fenosa, Endesa), [5] además de un potente sistema portuario” que, afirma, necesita “rentabilizar las inversiones y optimizar su atractivo exterior”.

A continuación me gustaría aclarar una serie de cuestiones que vendría a contradecir, en primer lugar, el optimismo de Precedo a propósito de constituir la “ciudad ártabra” como polo económico en un contexto global, para posteriormente poner en tela de juicio la obligatoriedad de una región dada de constituir una gran ciudad como forma de ejercer de polo económico en un contexto de creciente globalización.

[1] “Fuertes vínculos funcionales de las comarcas que componen”. Precedo habla de unos supuestos vínculos funcionales en todas las comarcas que componen el área A Coruña. Es posible que esto se refiera exclusivamente a la existencia de vías de comunicación más o menos articuladas y a una suerte de especialización e interdependencia de todas las comarcas. Sin embargo, llama atención, en primer lugar, la precariedad de las comunicaciones en ferrocarril entre los dos grandes núcleos urbanos que la componen A Coruña y Ferrol, así como la absoluta inexistencia de tren en dirección a la comarca do Eume (As Pontes). Pero lo que de verdad hace pensar en que dichos vínculos son inexistentes es la escasez de especialización de las diferentes comarcas ya que en todas ellas se da el mismo sistema productivo, esto es, existencia de polígonos industriales y políticas de atracción de inversores. No existen, por el contrario, comarcas especializadas en el sector primario, turismo, naturaleza, etc. Por otro lado, el declive demográfico de toda esta área es evidente. Cuando los flujos migratorios son interiores, estos siempre van en una sola dirección, es decir, concentración en la ciudad de A Coruña y alrededores.

[2] “aporta casi la mitad del VAB de Galicia (47,9 %), y el 38 % del empleo”. No se está teniendo en cuenta que este alto porcentaje responde, entre otros factores, a la localización de grandes grupos empresariales energético, como es el caso de Arteixo, As Pontes, Cerceda, Cervo y As Somozos. Sin embargo, esto no es sinónimo de dinamismo económico ni mucho menos, se trata simplemente del valor añadido generado por la explotación de recursos naturales que en ningún caso encuentran su paragón en términos de empleo, como son la energía térmica en As Pontes y Cerceda, la hidráulica o la eólica fundamentalmente. La prueba está en que el porcentaje de empleo del área Coruña-Ferrol en el conjunto de Galicia es diez puntos inferior que el porcentaje del VAT. Tanto es así que, si tratásemos de medir cuál es el ayuntamiento con más PIB per cápita de Galicia, los resultados son verdaderamente llamativos. Ayuntamientos de zonas eminentemente rurales y en claro declive demográfico como Muras (Lugo) con 103.890 euros por cada una de las 790 personas que tiene como población, se sitúa en el primer puesto, seguido por otros como Carballeda de Valdeorras (100.717 euros por habitante); As Pontes de García Rodríguez (85.804 euros); San Cibrao das Viñas (78.376); As Somozas (67.683); Arteixo (65.574); Cerceda (64.988); Cervo (63.505); Rábade (48.275); y O Porriño (41.858).

[3] “Población que supera los 700.000 habitantes”. Sin embargo, existe otra zona de Galicia, como son las Rías Baixas, cuyo vínculo funcional es, al menos, equiparable, y cuyo número de habitantes se acera al millón o que sólo el área metropolitana de Vigo, sin duda el área más compacta de la región, se aproxime al medio millón de habitantes. A esto habría que añadir el hecho de que el área geográfica que abarca la Ciudad Ártabra es mucho mayor al incluir comarcas relativamente alejadas y cuyos vínculos no están del todo claro. Por si fuera poco, dos de las comarcas que la componen, como son Eume y Ortegal registran una de las mayores concentraciones de aldeas abandonadas, indicador este del marcado declive demográfico de la zona (Neira, 2014)

[4] “Y concentra importantes sedes corporativas, la principal concentración de empresas TIC y el mayor polo de producción energética de España”. Este, hecho, en comparación con el otro gran polo de la economía gallega, la zona sur alrededor de Vigo, podría ser cierto en la medida en que existen más sedes de empresas cuya origen se encuentra en la propia Comunidad Autónoma. Al contrario de lo que sucede en Vigo donde una sola empresa, extranjera, ejerce de gran motor económico de toda la zona. De cualquier forma, es importante tener en cuenta que muchas de esas empresas, primero, no tiene la sede central en Galicia sino sólo su actividad económico, a menudo relacionada con los recursos naturales, como son Repsol, Reganosa, Gas Natural-Fenosa, Endesa. Por lo tanto, más que hablar de “el mayor polo de producción energética de España” habria que hacerlo del “mayor polo de extracción de recursos naturales”. Por si fuera poco, los procesos de privatización y salida al mercado internacional de muchas de estas empresas, incluida la antigua caja de ahorros Abanca, hacen que existe una mayor incertidumbre ante los posibles cambios en la coyuntura internacional. Llama por último la atención como el autor no aporta ningún ejemplo de empresa TIC cuando habla de la “principal concentración” de este tipo de empresas o el hecho de que incluya entre las “importantes sedes corporativas” la de uno medio de comunicación escrita, el mismo en el que acostumbra publicar sus artículos.

[5] “Además de un potente sistema portuario”. Cuando el profesor Precedo habla de un pontente sistema portuario se refiere a la existencia de dos macro-puertos situados el uno del otro a 50 kilómetros por tierra y apenas a veinte por mar. Y cuya construcción es, posiblemente, el mejor ejemplo de cómo se ha manifestado la política del “ladrillo” durantes los años del boom que precedieron a la crisis. Política que en otros sitios ha resultado en aeropuertos u otras majestuosas infraestructuras en desuso. Al menos es el lo que se deduce de tres hechos. Primero, la localización del puerto exterior de A Coruña ha sido criticada en reiteradas ocasiones. El hecho de encontrarse en mar abierto ha supuesto todo un hándicap, hasta el punto de su uso podría verse restringido a determinados meses del año debido a factores meteorológicos. En segundo lugar, y relacionado con lo anterior, debido al sobrecoste de proyecto. El precio final de la dársena exterior de A Coruña será de 753 millones de euros, es decir, 270 millones más de lo previsto, sobre el 55% del presupuesto inicial. Por último, la cercanía de ambos puertos y su dudosa funcionalidad hace pensar que su construcción podía haberse debido a factores relacionados con una conocida cultura localista entre determinados sectores del espectro político.

Llama la atención la composición de la ciudad Ártabra propuesta. Esta incluye sólo municipios de la provincia de A Coruña. Las Comunidades Autónomas de España están divididas a su vez en provincias, una división creada en el siglo XIX como forma de organización administrativa inspirada en la figura de los departamentos franceses. Su creación, sin embargo, no se realizó en función de criterios socio-espaciales, es decir, atendiendo a las dinámicas sociales y económicas del territorio, sino simplemente territoriales, léase distancia máxima con relación a la capital provincial, entre otros. Son muchas las evidencias que sugieren que su creación no habría supuesto una reconfiguración de las dinámicas socio-espaciales, a menudo circunscritas a comarcas o subregiones. Llama la atención, como para establecer los límites de la ciudad ártabra por la zona oeste, sigue apoyándose en los límites provinciales, obviando así las dinámicas socioeconómicas compartidas con otros ayuntamientos del norte de la provincia de A Lugo, como Viveiro.

Una vez dicho esto, me gustaría aclarar que esta crítica no tiene por objetivo defender una alternativa a la Ciudad Ártabra y que podría localizarse perfectamente en el área sur de Galicia alrededor de la ciudad de Vigo. En otras palabras, este artículo no tiene por objetivo incentivar la de sobras conocida rivalidad Coruña-Vigo. Rivalidad que se manifiesta en muy diversos planos, tanto político como social y deportivo. Por el contrario, el presente artículo pretende poner en tela de juicio un modelo de territorio, el de “la gran ciudad”, que en lo que concierne a la Comunidad Autónoma de Galicia, sería de dudable aplicación. Lo sería en primer lugar porque el área A Corña-Ferrrol está muy lejos de ser un área con el suficiente dinamismo económico como para asumir el rol de “polo económico” a nivel internacional. Y sería de dudable aplicación porque, en el supuesto de que la administración autonómica (regional) optase de forma decidida por un proyecto de estas características, incurriría sin duda en un grave error de cohesión social. La existencia de dos polos económicos en la actualidad con un peso cuantitativo muy similar en el conjunto de Galicia (norte A Coruña-Sur Vigo) podría derivar en una no aceptación social en alguna de las partes y, en consecuencia, una mayor fragmentación socio-espacial. Este hecho, en un contexto de creciente globalización podría significar un paso atrás. En definitiva, plantearse cambios trascendentales en la ordenación del territorio podría ser necesario para hacer frente al declive demográfico y productivo al que se enfrenta Galicia. Sin embargo, hacerlo mediante un modelo del territorio centrípeto podría tener importantes consecuencias en términos de desigualdad territorial. Desigualdad que a su vez manifestarse en menores reservas de capital o cohesión social, así como una mayor desigualdad socioeconómicas de base territorial. En otras palabras, la existencia de un sistema urbano compuesto por hasta siete ciudades, el cual se ha ido configurando a la largo de las historia en base a la economía natural de Galicia, hace pensar que los cambios deberían apuntar hacia una mayor consolidación de un modelo policéntrico cuyas partes estarían a su vez articuladas en subsistemas urbanos correspondientes con las comarcas naturales de Galicia. Lo que se conoce como inside perspecive (Herrschel, 2014), una perspectiva que enfatiza la importancia de las redes locales, es decir, la interconexión entre los diferentes actores, pueblos y lugares en un territorio dado.

Este modelo podría perfectamente sustituir a un modelo dominante basado en la idea de una única pero grande ciudad o international perspective (Opt. Cit.). Así lo sugiere el hecho de que, por ejemplo, el policentrismo está siendo la estrategia recomendada por la Unión Europea para corregir los desequilibrios territoriales internos. Igualmente, regiones como el País Vasco, sin duda la más desarrollada del Estado español, así como países desarrollados de Europa como Suiza o Alemania; cuentan también con sistemas cuya estructura policéntrica está en base de importantes avances de tipo socioeconómico.

El artículo de Precedo, no obstante, sugiere cuál podría ser el problema y posiblemente la dirección en la que habría que trabajar, como es, la existencia de un sentido identitario complejo y difuso en el conjunto de Galicia. Lógico, por otro lado, si se piensa en el declive no sólo demográfico y económico de la región, sino también cultural, con la desaparición de elementos que la han vertebrado durante siglos como son la lengua o la existencia de una cultura milenaria compartida. Hechos todos ellos que nos recuerdan que, al final, todo cambio urbano u económico siempre debe ir acompañado de un cambio político y social. Dicho de otra forma, apostar por llevar a cabo cambios trascendentales en la forma de ordenar el territorio al margen de la dimensión social y política y adoptar así una visión más tecnocrática, podría tener consecuencias imprevisibles.

No es sólo un problema de hormigas y cigarras.

No es sólo un problema de clase (hormigas y cigarras). También existe un problema geopolítico. Las hormigas nacidas en los centros económicos (normalmente norte) tienen muchas más posibilidades de vivir con condiciones óptimas que las nacidas en la periferia (normalmente sur). Este es el resultado del proceso de globalización que se llevan gestando desde hace siglos y que ha contribuido a una fijación de los roles económicos de determinados países. Unos, meros proveedores de materias primas, otros, se dedican a “jugar al monopoli” . Y ese es también un problema que concierne al Estado español. Desde su gestación en el siglo XIX ha hecho que determinadas regiones, hoy las más empobrecidas (esto es un hecho no una opinión. Véase, por ejemplo, este artículo), hayan jugado un papel de suministrador de materias primas (con un impacto ambiental mucho mayor). Una hormiga nacida en Riotorto o en Huelva tiene menos posibilidades de prosperar que una hormiga nacida en Madrid. Así la renta per cápita de un gallego es un 35 % inferior a la de un madrileño. El Estado de las Autonomías ha corregido en gran medida esa desviación. Pero el nacionalismo español ha vuelto a las andadas y ahora hablan de que son un derroche. El cuento de “somos todos hormigas” es el cuento que lleva utilizando el nacionalismo español de izquierdas durante décadas (Cualquier día salen hablando de invadir las viejas colonias de ultramar, pues, al fin y al cabo somos todos hormigas). La realidad es que sigue habiendo un grupo de regiones que han retrocedido económicamente y demográficamente (cuando además existe un retroceso lingüístico y cultural como en el caso de Galicia, entonces el declive es absoluto). Eso, además, no ha significado que otras regiones hayan compensado dicho retroceso (véase artículo). Y es que al final algunas hormigas resultaban ser en realidad cigarras. Eso lo han entendido muy bien en Escocia, donde el independentismo avanza imparable. Las nuevas generaciones quieren tener más oportunidades en su propia tierra sin la necesidad de desplazarse a la ratonera en la que se ha convertido Londres. Y es en este asunto en el que encuentro el mayor “pero” de Podemos, es decir, un discurso “super hormiguista” que de momento no se ha posicionado con relación a la organización política del Estado como si en ello no estuviera la base de los problemas que hacen que este país apeste, con perdón.

O Ave a Madrid tamén perxudica a Madrid

Alén de empobrecer e despoboar a periferia, o modelo radial tende a crear un centro (véxase Madrid, París ou Londres) densamente poboado, suburbanizado e pouco integrador (o que podería derivar en falta de integración de colectivos en risco de exclusión social, véxase revoltas en París e Londres). É dicir, en realidade tampouco beneficia ao centro, só as grandes construtoras e determinadas élites, favorecendo así unha cada vez maior desiguadade social de base espacial. O problema é máis complexo e ten a ver co actual modelo de desenvolvemento capitalista.

Sinking money into a pit

The Miner Plan showered tens of millions of euros on the struggling mining regions
But it failed to foment job-generating alternatives to coal of in León, Teruel and Córdoba

El poblado industrial de Peñarroya-Pueblonuevo (Córdoba), de principios del siglo XX, comprado por el Ayuntamiento con fondos mineros. / JUAN MANUEL VACAS

The Marta harks back to better times. This locomotive, built in France in 1884, should be pulling a period train right now, taking tourists through the Valley of Guadiato (Córdoba) and reverting the economic decline of this mining area.

In 2008, the Socialist mayor of Peñarroya-Pueblonuevo, Luisa Ruiz, presented the train project and claimed it would be operational by 2011. The Industry Ministry funded the restoration with a 1.4 million-euro subsidy – and that was just for phase one of the project. The money came from the Miner Plan, a fund for the economic reconversion of mining areas following the decline of coal. The Guadiato Valley tourist train was going to create 10 jobs, at a total cost of 14 million euros.

But these days, the Marta is gathering dust inside a municipal warehouse, itself a vestige of a time when the French Mining and Metallurgy Society of Peñarroya (SMMP) extracted coal out of this mountainous area in Córdoba province. There is no longer any mining activity in the town and coal production in the province as a whole has dropped from 1.1 million tons in 1997, when the subsidy plan began, to 520,000 tons in 2010. But there are no alternatives.

Peñarroya-Pueblonuevo, which is now governed by the conservative Popular Party (PP), says there is no money to complete the train restoration, and officials have filed a complaint with the Civil Guard over the alleged wrongful use of the mining subsidies. Three arrests have been made and around 10 people are under scrutiny in a court investigation into the case.

The Civil Guard has also expanded its investigation to other mining subsidies in Peñarroya. Not far from the warehouse that holds the Marta, there is a residence for people with psychological disabilities. It was built by the city using three million euros in mining funds. Construction work was completed in 2010, but the building is empty: there are no patients and no caregivers. The grey, modern-looking center sticks out like a sore thumb among all the classic stand-alone homes that housed the French engineers a century ago.

On the outskirts of town, there is yet another example of a useless investment of public funds. Inside the Antolín III industrial park, the only green shoots in sight are those growing on the brambles that cover the lots. Not a single company has ever settled down here. Next door is a tire recycling plant that also received financial support from the Miner Plan, but subsequently shut down. There is graffiti on the walls about employees not getting paid.

Carlos Luna, a miner from Ariño, in the shuttered spa in his town. / DAVID ASENSSIO

Peñarroya-Pueblonuevo, a town of 11,000, has received around 26 million euros from the Miner Plan over the last 15 years. The current mayor, María Gil of the PP, says she cannot comment on the ongoing investigation. The former mayor, Ruiz, who was arrested and released but still faces charges, declined to talk to EL PAÍS for this story.

The recycling plant and the residence both sport a sign with the emblem of the Institute for Coal Mining Restructuring and Alternative Development of the Mining Regions, an agency that answers to the Industry Ministry.

Since the late 1990s, this government body has showered millions of euros on Spain’s mining areas. Figures to 2006 (the latest year available on its website) show that 227.9 million euros was spent on building industrial parks. Many of them have no tenants. Meanwhile, the number of coal miners has declined from 50,000 in the 1980s to around 5,000 today. During that time, coal production fell from 36 million tons to six million tons in 2012.

“Transportation infrastructure and collective equipment were created, but they are lying idle. Industrial parks are empty and mining museums barely get any visitors,” notes Paz Benito, a geography professor at León University who has studied the effects of the Miner Plan in the area. “Investment has been random, with short-term vision.”

Some 750 kilometers from here, in Teruel province, a small town called Andorra built an industrial park made to measure for two businesses that were going to create much-needed jobs for its 8,000 residents, following the closure of the mines. The companies set to open here were a cement plant owned by the multinational Cemex and a branch of Castelo, a maker of prefabricated architectural elements.

On a recent day, a loud group of construction workers were taking the Castelo plant apart – it was operational for no more than a few months. Metal parts are scattered around the red-and-white building that briefly contained state-of-the-art facilities. Meanwhile, the cement works cost 84 million euros to build (of which seven million were subsidies) and currently employs a maintenance crew of two. The plant never actually opened. A Cemex spokeswoman said that, given the situation, there are no current plans for this concrete giant.

Andorra has had no mines since 2005, but it continues to live off coal. And it has failed to find alternative activities despite the public funds. The cement works was stillborn, and the dozen or so businesses that went up with public money have all left. The industrial park of La Estación, so named because it is located in the same place where the coal-filled wagons used to stop, has become a training field for all the local sports clubs.

Of the 22 billion euros in public funds handed out to the mining sector since 1990, according to the Industry Ministry, most has gone to mining companies and early retirement packages. But the 2006-2012 coal plan also financed “the transition of mining areas toward economic activities with greater added value and greater quality of human resources.” This involved investing 250 million euros a year in infrastructure (including new industrial parks) and 150 million for entrepreneurial projects. All sources consulted by this newspaper agreed that the project has met with little success and lacked proper oversight.

Jesús Magadán is sitting in his office at the Comisiones Obreras (CCOO) labor union headquarters in Ponferrada (León). He figures that in 20 years, the number of miners in this area has declined from 2,800 to 650. He also talks about companies that were created with Miner funds: “Comonor and LM [makers of wind turbines], Inoxidables del Noroeste… I can’t recall any one business that is doing well.”

A cement plant that never opened in the town of Andorra (Teruel). / DAVIS ASENSIO

Most of the companies shut down after receiving the subsidies and having remained open for five years, the minimum required by the Plan to ensure the money does not have to be returned.

The solar panel maker Cel Celis opened in 2010 after a 35-million-euro investment (six of which was public money). The inauguration was attended by the deputy premier of the regional government of Castilla y León, Tomás Villanueva. On January 19, the Industry Ministry published a note in the Official State Gazette indicating that it was revoking the aid. The decision was published here after authorities found it impossible to contact the company, which is still operational although production has ground to a halt. No solar panels are being sold.

The same issue of the gazette included 15 other cases of subsidies that were being revoked from Teruel-based businesses whose managers could not be contacted. There was a ham de-boning firm (400,000 euros in aid), a three-star hotel that was never built (393,000 euros), and a sausage factory that only functioned for two years (527,000 euros).

In the last year alone, the ministry has opened inquiries on around 100 companies whose owners have gone missing, and who had either received or were set to receive a collective 50 million euros between 2007 and 2010.

“It doesn’t make any difference whether [the authorities) ask for their funds back; those are limited corporations that have already disappeared,” warns José Luis Villares, secretary of mining for CCOO, who admits that the re-industrialization of mining areas has failed to work.

There are infrastructures, decent roads that reach remote locations and industrial parks around every corner ready to accept new corporate tenants. But there are few actual jobs.

In 2011, CCOO published a report assessing the investment plan during the 2006-2008 period: “Of the 8,789 jobs promised nationwide, only 514 were created, while 4,215 were lost [due to the drop in coal production].”

Magadán insists that the program was not poorly designed, but it just failed to work because of the crisis and the energy policies of the PP government. “The wind energy firms once employed thousands of people in León and now they barely have a few hundred workers,” explains this 49-year-old who spent a quarter of a century working in a mine. He adds that it is not easy to attract businesses to geographically isolated locations.

Thirty kilometers south of Ponferrada, in Brañuelas, Benjamín Geijo, mayor since 1979 of a village that now has 400 residents, complains about the “feeling of helplessness watching my village go downhill, and knowing that it is very hard to do something about it. There used to be 17 bars and now there are just two left.”

Funded projects that failed

The following are some of the failed projects that received millions of euros in funding from the Industry Ministry to transform the economies of mining areas.

– Six million for solar panels. The Cel Celis solar panel manufacturer opened in 2010 in San Román de Bembibre (León), after an investment of 35 million euros (six million of which came from the Miner Plan). The company is now negotiating with creditors to avoid filing for bankruptcy. On January 19, the Industry Ministry announced in the Official Gazette that it was initiating proceedings to revoke state aid from a company that was originally going to create 150 jobs in the area.

– 3.5 million for medicine. In 2002 the ministry approved 3.47 million euros in aid to the pharmaceutical company Diasa Pharma, which was going to invest 8.67 million in a new plant in Turón (Asturias), providing jobs for 90 people. The company committed to maintaining those jobs through to October 2010, but in May 2009 it had a meeting of creditors and is already being liquidated, according to the local press.

– 31 million for a photovoltaic plant. Silicio Solar, a unit of a Ukrainian company, received 20.9 million euros in 2007. The plant, which was located in Puertollano (Ciudad Real), also secured 10 million in regional funds released by the Economy Ministry. It became the largest photovoltaic manufacturing plant in Spain, with nearly 500 employees. Industry sources said it shut down last December.

– 2.1 million for prefabs. In 2009, the Galician company Castelo, which makes prefabricated architectural elements, opened up its most modern plant in Andorra (Teruel) and shut it down in December 2010. It received 2.1 million euros in aid in 2007 and only created 25 out of the 100 jobs it promised.

Geijo speaks inside a restaurant near the A-6 motorway, a favorite stop for truck drivers. Brañuelas never had any mines, but it did have the train station for the coal that came out of the mountains.

Geijo, a Socialist, recalls that the mining funds allowed him to build a seniors’ residence, a business incubator and an industrial park. The only tenant in it is a company owned by Magín Fernández Feliz, 63, who treats granite and slate for use in cemeteries and roofings. “I didn’t get Miner funds, and I almost prefer it that way,” he says. Although he once had up to 12 workers, the staff is now down to himself and his business partner. But Fernández Feliz hopes that an upcoming deal to send slate panels to Germany will reactivate production.

“What should be getting reconverted around here are the people, rather than the region. The miners are retiring early with good pensions and they don’t like to take any risks. They pay for their children’s studies and help them leave the area, but they don’t invest their money. If someone wants to get this land back on its feet, it’s got to be us – we can’t wait for the Japanese, the Germans or the Americans to come do the harvest in our place,” he says.

The region of Aragón has received 350 million euros in state funds for infrastructure and 76 million more for business ventures over the course of 15 years. The regional industry commissioner, Arturo Aliaga of the nationalist Aragonese party PAR, says matters have been conducted “exquisitely” and blames the crisis for wiping out the businesses that came to Teruel through the Miner Plan.

But he underscores another hurdle to reconversion: social pressure from the mining areas to bring projects to their villages. “Did Andorra need three industrial parks? If we hadn’t built them, they would’ve killed us. Ask the man who was mayor then, from the United Left.”

In Ariño (Teruel), with a population of 900, it has been 10 years since the first stone was laid for the spa that was going to turn the local economy around. But the wellness center was never finished, and the village is still dependent on coal. Mayor Joaquín Noe goes down to the mine every day. Carlos Luna, a Socialist councilor and a miner until he recently retired, still has his hopes pinned on the spa project, which is supposed to employ around 30 people once it is up and running. “The Miner Plan was not shared out properly; it was every man for himself, and things can’t work that way,” he says.

Yolanda Casaus, a Socialist councilor for Andorra and a congresswoman for two terms during which she focused on coal issues believes that the main problem was “planning, which was more aimed at individual villages than at the whole.”

The subsidies are handed out by a group of around 20 individuals representing the regional and local governments and the unions. This group, known as Mesa de la Minería, meets at the request of the regional government, after projects have been run through a technical committee.

But Casaus feels that these meetings, which could go on for hours, were never fully transparent, leading to the approval of a few initiatives “that did not make a lot of sense for a territory like Teruel. Aragón has built industrial parks to grow poppies.”

Naturally, not all subsidized companies have collapsed. Casting Ros, in Utrillas (Teruel), makes auto parts and has become the driving force in the region. In this case, subsidies – including some from the Miner Plan – were essential to its survival. In 2008, Casting Ros had 500 workers, but a drop in production has reduced the staff to around 300.

“The funds did not produce an obvious result,” says Paz Benito, the geography professor from León University. “While I wouldn’t say they were a failure, it is obvious that they did not stem the economic apathy or the depopulation drive.”

Julio Lago, who teaches economics at the same university, had this to say to anyone attempting to obtain hard data on the Miner Plan’s results: “I tried to do a study, but when I asked the Coal Institute for figures, they didn’t give them to me. So good luck with that.”

Fermín Rodríguez, director of a center at Oviedo University, also came up with a project to evaluate the subsidy program, but says the ministry did not seem overly enthusiastic. He remembers that at the beginning of the Miner Plan, mayors would ask and the Industry Ministry would provide: “One wanted a bowling alley, another a drinking trough. It hasn’t been a model of good management.”

A source who worked at the ministry a few years ago explains how the Miner Plan was viewed from the inside: “The regions and the unions would present their projects, and the ministry would pay and look the other way. Nobody wants an assessment of that program because it is not in anybody’s interests that one be carried out.”

But the United Left coalition in León insists on an audit. “There have been subsidy hunters; companies that opened up, operated for the shortest possible time, then shut down without any control,” says Santiago Ordóñez, the coalition coordinator in the province. “Neither the Socialists nor the PP nor the unions want to analyze what happened to the money.”

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