Resource Curse: Why Resource Rich Countries Grow Slowly?

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No es sólo un problema de hormigas y cigarras.

No es sólo un problema de clase (hormigas y cigarras). También existe un problema geopolítico. Las hormigas nacidas en los centros económicos (normalmente norte) tienen muchas más posibilidades de vivir con condiciones óptimas que las nacidas en la periferia (normalmente sur). Este es el resultado del proceso de globalización que se llevan gestando desde hace siglos y que ha contribuido a una fijación de los roles económicos de determinados países. Unos, meros proveedores de materias primas, otros, se dedican a “jugar al monopoli” . Y ese es también un problema que concierne al Estado español. Desde su gestación en el siglo XIX ha hecho que determinadas regiones, hoy las más empobrecidas (esto es un hecho no una opinión. Véase, por ejemplo, este artículo), hayan jugado un papel de suministrador de materias primas (con un impacto ambiental mucho mayor). Una hormiga nacida en Riotorto o en Huelva tiene menos posibilidades de prosperar que una hormiga nacida en Madrid. Así la renta per cápita de un gallego es un 35 % inferior a la de un madrileño. El Estado de las Autonomías ha corregido en gran medida esa desviación. Pero el nacionalismo español ha vuelto a las andadas y ahora hablan de que son un derroche. El cuento de “somos todos hormigas” es el cuento que lleva utilizando el nacionalismo español de izquierdas durante décadas (Cualquier día salen hablando de invadir las viejas colonias de ultramar, pues, al fin y al cabo somos todos hormigas). La realidad es que sigue habiendo un grupo de regiones que han retrocedido económicamente y demográficamente (cuando además existe un retroceso lingüístico y cultural como en el caso de Galicia, entonces el declive es absoluto). Eso, además, no ha significado que otras regiones hayan compensado dicho retroceso (véase artículo). Y es que al final algunas hormigas resultaban ser en realidad cigarras. Eso lo han entendido muy bien en Escocia, donde el independentismo avanza imparable. Las nuevas generaciones quieren tener más oportunidades en su propia tierra sin la necesidad de desplazarse a la ratonera en la que se ha convertido Londres. Y es en este asunto en el que encuentro el mayor “pero” de Podemos, es decir, un discurso “super hormiguista” que de momento no se ha posicionado con relación a la organización política del Estado como si en ello no estuviera la base de los problemas que hacen que este país apeste, con perdón.